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El TiempoColombia · 16 de enero de 2024
Titular original: “Cuatro formas de invertir en propiedad raíz sin endeudarse”
Puntos clave
El Tiempo publicó en enero de 2024 una nota de finanzas personales en la que la asesora en inversiones Claudia Uribe propone cuatro alternativas para invertir en finca raíz sin tomar un crédito hipotecario. El diario aclara al final que el texto se elaboró con asistencia de inteligencia artificial a partir de un video de sus redes sociales y que fue revisado por una periodista y un editor.
La primera opción es el crowdfunding inmobiliario, un mecanismo de financiación colectiva en el que muchas personas aportan sumas pequeñas para financiar un proyecto. Según la descripción de la nota, las plataformas especializadas canalizan esos recursos como préstamos al desarrollador, con el compromiso de devolver el capital más intereses en un plazo pactado.
La segunda es la propiedad fraccionada, que la experta diferencia del crowdfunding. En este caso, un activo inmobiliario, como un edificio, una casa o un lote, se divide en partes más pequeñas que compran distintos inversionistas. Según la explicación recogida, se conforma una sociedad dueña del activo, de la que cada inversionista se vuelve accionista, con derecho a beneficios y también con ciertas responsabilidades.
La tercera alternativa es la compra conjunta: en lugar de adquirir un inmueble en solitario, varias personas cercanas, como pareja, amigos o familiares, unen recursos para comprarlo. Cada una aparece en la escritura con un porcentaje del bien y recibe la parte correspondiente de las rentas y de la valorización. Uribe sugiere que hacerlo como personas naturales puede simplificar trámites. La cuarta opción son los fondos inmobiliarios, que reúnen el capital de muchos inversionistas para comprar y administrar un portafolio de propiedades bajo gestión profesional, de modo que el inversionista recibe rentas periódicas y la valorización del conjunto.
Según la experta, varias de estas alternativas pueden empezar con montos de entre $200.000 y $400.000, mientras que los fondos inmobiliarios suelen exigir aportes iniciales más altos, de 5 a 10 millones de pesos. La nota destaca que todas tienen en común que evitan el endeudamiento y liberan al inversionista de administrar directamente el inmueble. El texto, sin embargo, no entra en detalle sobre los riesgos de cada modalidad, como la posibilidad de que un proyecto financiado por crowdfunding se retrase, la dificultad de vender una participación en una sociedad o los desacuerdos que pueden surgir entre copropietarios de un mismo inmueble.
La principal utilidad de la nota es mostrar que las fórmulas para invertir en finca raíz sin crédito no son equivalentes. Prestar dinero a un desarrollador, ser socio de una sociedad dueña de un inmueble, figurar en una escritura junto a otras personas o tener unidades de un fondo implican derechos, riesgos y niveles de liquidez distintos.
Para quien invierte en fracciones, vale la pena no dar por sentada ninguna garantía de devolución: en cualquier modalidad el capital depende del desempeño del proyecto y de la solvencia de quien lo ejecuta. Conocer qué figura jurídica respalda cada alternativa ayuda a compararlas y a elegir la que mejor encaja con el propio horizonte y tolerancia al riesgo.
Análisis general de CityFraction. No es asesoría de inversión.
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Resumen elaborado por CityFraction a partir de la nota publicada por El Tiempo. La nota no menciona ni respalda a CityFraction. Las cifras y opiniones son del medio o de las fuentes que cita.